En el blog "La Fecha Especial" (lafechaespecial.blogspot.com/2008/03/ateos.html) he leido una serie de frases muy ingeniosas que no me resisto a publicar aquí para que las conozcais y sonriais un poco.
- El Diseño Inteligente hace llorar a mi mono
- ¿Demasiado estúpido para entender la ciencia? Prueba con la religión
- Hay UNA RAZÓN por la que los ateos no estrellamos aviones contra los edificios
- “Adórame o te torturaré por toda la eternidad. Que tengas un buen día”. - Dios
- Dios no mata a la gente. Eso corre por cuenta de los que creen en él.
- Todas las religiones aparecen simplemente por fraude, miedo, codicia, imaginación y poesía. – Edgar Allan Poe.
- No confiaría en tu dios ni aunque existiese
- La gente que no quiere que se rían de sus creencias no debería tener creencias tan graciosas.
- Dios no existe, así que supongo que eso significa que nadie te ama.
- Dices “hereje” como si fuese algo malo.
- Me gustan los cristianos, saben a pollo.
- “Diseño inteligente” Ayudando a que la gente estúpida se sienta inteligente desde 1987.
- Mi mono volador puede más que tu ángel guardián
- Si Dios quería que creyésemos en él ¿por qué inventó la lógica?
- Rezar es una forma de esquizofrenia políticamente correcta
- Lo olvidé - ¿En qué día creó Dios todos los fósiles?
- Si nos hizo a su imagen y semejanza, ¿entonces por qué no somos también invisibles?
- JESÚS TE SALVA … de pensar por ti mismo.
- La utilización de bomba atómica es la prueba de que estamos hecho a imagen y semejanza de Dios. Él destruyó Sodoma y Gomorra y nosotros Hiroshima y Nagasaki
- La familia que reza junta está lavándole el cerebro a sus hijos.
- Si Dios hubiese tenido la intención de que fuera a la iglesia me habría dado un culo más gordo para poder sentarme y un cerebro más pequeño.
- No vengas a rezar a mi escuela y yo no iré a pensar a tu iglesia.
- No creo en Dios. Puedo ser maniaco depresivo pero no estoy tan loco.
- Cuando llegue el día del juicio ¿puedo quedarme con tu coche?
En este blog quiero expresar mi opinión sobre este polémico y viejo asunto. A algunos les puede parecer que expongo mis ideas de una forma simplista; aún así, hay muchos que no terminan de entenderme. Mi experiencia me ha demostrado que nunca se es lo suficientemente simplista cuando se quiere trasmitir ideas a la mayor parte de la gente posible.
jueves, 7 de mayo de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
PRUEBAS DE LA VALIDEZ DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN
Este tipo de teorías no se puede probar en un laboratorio a la manera tradicional porque la evolución requiere mucho tiempo, no obstante, existen pruebas de su veracidad. Pero, para ello, hay que dejar claro que el hombre no tiene capacidad por si mismo de crear ninguna especie animal (por el momento, ya veremos en cuanto avance la ingeniería genética).
El hombre no puede volar, pero puede aprender las leyes naturales que posibilitan el vuelo y utilizándolas, volar de manera artificial. De igual forma, el hombre no puede crear especies nuevas, pero si conoce el proceso de creación de estas, puede llegar a hacerlo artificialmente.
Según la teoría de la evolución, las especies evolucionan de unas a otras al adaptarse a un nuevo medio. Por ejemplo, la escasez de alimentos, la presión de los depredadores u otra causa pudo obligar a una especie de primitivo hipopótamo a buscar alimento en las orillas del mar; los sucesivos descendientes fueron adaptándose a este nuevo medio hasta convertirse en los cetáceos actuales.
Demostración: si el hombre coge un animal y lo cambia de medio ambiente, puede aprovecharse de esta teoría para crear especies nuevas, siempre que espere el tiempo suficiente para que la especie originaria se transforme en la nueva. De esta manera el hombre transformó al lobo (Canis lupus) en una nueva especie llamada perro (Canis familiaris); o el javalí (Sus scrofa) en el cerdo (Sus domesticus); o el uro (Bos taurus primigenius) en el toro y vaca domésticos (Bos taurus), etc, etc. Y lo hizo sustituyendo la selección natural que es aleatoria por una selección artificial dirigida por el hombre, durante miles de años, en busca de una rentabilidad.
El hombre no puede volar, pero puede aprender las leyes naturales que posibilitan el vuelo y utilizándolas, volar de manera artificial. De igual forma, el hombre no puede crear especies nuevas, pero si conoce el proceso de creación de estas, puede llegar a hacerlo artificialmente.
Según la teoría de la evolución, las especies evolucionan de unas a otras al adaptarse a un nuevo medio. Por ejemplo, la escasez de alimentos, la presión de los depredadores u otra causa pudo obligar a una especie de primitivo hipopótamo a buscar alimento en las orillas del mar; los sucesivos descendientes fueron adaptándose a este nuevo medio hasta convertirse en los cetáceos actuales.
Demostración: si el hombre coge un animal y lo cambia de medio ambiente, puede aprovecharse de esta teoría para crear especies nuevas, siempre que espere el tiempo suficiente para que la especie originaria se transforme en la nueva. De esta manera el hombre transformó al lobo (Canis lupus) en una nueva especie llamada perro (Canis familiaris); o el javalí (Sus scrofa) en el cerdo (Sus domesticus); o el uro (Bos taurus primigenius) en el toro y vaca domésticos (Bos taurus), etc, etc. Y lo hizo sustituyendo la selección natural que es aleatoria por una selección artificial dirigida por el hombre, durante miles de años, en busca de una rentabilidad.
miércoles, 28 de enero de 2009
¿SE PODRÍA DEMOSTRAR LA INEXISTENCIA DE DIOS?
Siendo cierto que el que tiene que demostrar la existencia de algo es aquel que lo afirma, nada impide que se puedan expresar algunas ideas tendentes a demostrar su inexistencia. O sea, se puede demostrar la inexistencia del monstruo del lago Ness o la inexistencia de vida en Marte; porque lo vivo tiene la "mala costumbre" de dejar rastros. Por ejemplo: podemos afirmar que el monstruo del lago Ness no existe, a pesar de haber gente que dice haberlo visto, porque no deja ni excrementos, ni restos de comida, ni pelo, plumas, escamas o piel, ni huellas, ni alteración química o biológica en su entorno debido a su existencia (animales y plantas que viven a costa de sus desechos, etc).
Respecto a la vida en Marte, a principio de los 70 la NASA mandó dos naves de exploración: las Viking I y II. Le pidieron opinión al respecto a James Lovelock y este se sorprendió del despilfarro para averiguar algo que se puede ver desde aquí; que Marte no tiene vida. Y es cierto, la vida en los planetas se ve desde lejos. Si pones juntos a todos los astros del sistema Solar, puedes ver bolas de fuego (el Sol) bolas de piedra (Marte), bolas de gas (Júpiter) bolas de hielo (Plutón); eso es normal en todo el Cosmos; solo hay un astro realmente raro en este sistema solar: su tercer planeta es AZUL ¿?, el planeta Tierra es ¡azul!, ¿Que hace que un pleneta sea azul?. Mientras todos los planetas tienden al caos, al aumento de su entropía, solo la Tierra disminuye su entropía. Esto solo lo puede hacer posible la existencia de VIDA. Por lo tanto, la Tierra tiene vida y los demás planetas no.
¿Se podría demostrar la inexistencia de Dios?. Claro que sí, por el mismo método: sus rastros. Los creyentes afirman su existencia aludiendo a sus dos obras: la Biblia y la Creación. Pero si observas estas dos obras, en realidad demuestran lo contrario.
Si lees la Biblia no ves telento alguno, solo historias infantiles propias de pueblos primitivos, cualquier otro libro demuestra más talento que ese. O Dios no existe o tiene un cerebro infantil. Además; ¿porque solo se lo inspira a un pueblo de la Tierra y no a los otros?, ¿porque es "el pueblo elegido"?. ¿Para qué, un Dios que tiene favoritos y margina caprichosamente al resto?.
La otra obra, la Creación, a primera vista nos parece perfecta y maravillosa; pero eso es solo porque nos hemos acostumbrado a ella; pero si la analizas con detalles vez que los seres vivos no son más que "inventos del TBO" chapuzas maravillosas que funcionan gracias al azar y a la selección natural, que no hay nada inteligente detrás. A qué cerebro inteligente se le puede ocurrir ponerle pezones a los machos de los mamíferos si ellos no dan de mamar a sus crias. Podría extenderme pero hay para escribir un libro; pero algo más podéis leer en mi entrada EL DISEÑO INTELIGENTE (http://creacionoevolucion.blogspot.com/2008/12/el-diseo-inteligente.html)
Respecto a la vida en Marte, a principio de los 70 la NASA mandó dos naves de exploración: las Viking I y II. Le pidieron opinión al respecto a James Lovelock y este se sorprendió del despilfarro para averiguar algo que se puede ver desde aquí; que Marte no tiene vida. Y es cierto, la vida en los planetas se ve desde lejos. Si pones juntos a todos los astros del sistema Solar, puedes ver bolas de fuego (el Sol) bolas de piedra (Marte), bolas de gas (Júpiter) bolas de hielo (Plutón); eso es normal en todo el Cosmos; solo hay un astro realmente raro en este sistema solar: su tercer planeta es AZUL ¿?, el planeta Tierra es ¡azul!, ¿Que hace que un pleneta sea azul?. Mientras todos los planetas tienden al caos, al aumento de su entropía, solo la Tierra disminuye su entropía. Esto solo lo puede hacer posible la existencia de VIDA. Por lo tanto, la Tierra tiene vida y los demás planetas no.
¿Se podría demostrar la inexistencia de Dios?. Claro que sí, por el mismo método: sus rastros. Los creyentes afirman su existencia aludiendo a sus dos obras: la Biblia y la Creación. Pero si observas estas dos obras, en realidad demuestran lo contrario.
Si lees la Biblia no ves telento alguno, solo historias infantiles propias de pueblos primitivos, cualquier otro libro demuestra más talento que ese. O Dios no existe o tiene un cerebro infantil. Además; ¿porque solo se lo inspira a un pueblo de la Tierra y no a los otros?, ¿porque es "el pueblo elegido"?. ¿Para qué, un Dios que tiene favoritos y margina caprichosamente al resto?.
La otra obra, la Creación, a primera vista nos parece perfecta y maravillosa; pero eso es solo porque nos hemos acostumbrado a ella; pero si la analizas con detalles vez que los seres vivos no son más que "inventos del TBO" chapuzas maravillosas que funcionan gracias al azar y a la selección natural, que no hay nada inteligente detrás. A qué cerebro inteligente se le puede ocurrir ponerle pezones a los machos de los mamíferos si ellos no dan de mamar a sus crias. Podría extenderme pero hay para escribir un libro; pero algo más podéis leer en mi entrada EL DISEÑO INTELIGENTE (http://creacionoevolucion.blogspot.com/2008/12/el-diseo-inteligente.html)
viernes, 16 de enero de 2009
EL AUTOBÚS ATEO
Ateos españoles han importado, de las islas británicas, una campaña que consiste en poner, en los autobuses urbanos, un gran cartel con la frase "Probablemente Dios no existe. No te preocupes y disfruta de la vida".
En el programa "59 segundos"de TVE, un representante de la Iglesia Católica se mostraba molesto por que, según él, la campaña insinúa que los creyentes son unos aburridos. A mi, aún siendo ateo, tampoco me termina de convencer; pero discrepo con el sacerdote ya que no creo que se haya hecho con el fin de molestar a nadie y, precisamente por eso, el mensaje ha quedado confuso.
En primer lugar, ¿que clase de ateo diría "probablemente"?. Si no lo tiene claro, ¿como es que se define como ateo?. Yo lo tengo clarísimo: Dios no existe. Me ha costado mi tiempo de reflexión, pero al final he despejado mis dudas.
La segunda parte de la frase (No te preocupes y disfruta de la vida), que el sacerdote decía insinuar que los creyentes son unos aburridos, creo que, más bien, que está dirigida a los ateos animándoles a salir de su armario, a que se identifiquen, a que no se sientan solos, a que intercambien sus inquietudes y pensamientos y, como no, que se den a conocer a la sociedad y demuestren que son gente normal.
La Iglesia lleva siglos identificando a los ateos como aliados del diablo; cosa que no tiene sentido pues, quien no cree en Dios, tampoco cree en el diablo. De todas formas ha conseguido que se tenga mala imagen de nosotros. Tanto en creyentes como en no creyentes hay buenas y malas personas; pero está claro que entre las buenas personas de ambos colectivos, son mejores los ateos; pues sus buenos actos son totalmente desinteresados; hacen lo que hacen sin esperar la recompensa de un Paraíso o de una resurrección en la que no creen.
De todas formas, yo hubiese elegido otra frase. Algo así como: "Dios no existe. Así que no esperes que resuelva tus problemas y los del mundo".
Ronald Reagan dijo una vez: "No tenemos que preocuparnos por el medio ambiente, Jesús está a punto de volver". La Madre Teresa de Calcuta decía: "Que vengan los niños que Dios proveerá" y los niños nacían y se morían de hambre porque Dios no proveía.
En esta tierra se suele decir: "Confía en Dios y no corras"; tanto esta frase como la mía invita a que participemos más en nuestros problemas y en los del mundo (paro, hambre, guerras, ect) y dejemos de confiar en que seres mágicos los resuelvan por nosotros.
Se dá el caso curioso de que, precisamente, los que más predican son los que menos confían en Dios. Y eso se nota en las campañas de la declaración de la renta. Si confiasen, en vez de pedir que se ponga una cruz en la casilla de la Iglesia Católica, deberían ponerse a rezar y esperar que Dios provea. ¡Mira, este podría ser otro lema para una campaña!: "No pongas una cruz en la casilla de la Iglesia; reza y Dios proveerá".
De todas formas, hay que reconocer, que aún siendo floja la campaña, ha tenido su éxito. Y no solo por la repercusión mediatica; si no, sobre todo, porque está consiguiendo que los ateos nos unamos, dejemos de sentirnos solos y raros, y nos da la oportunidad de demostrar a la sociedad que la imagen que ha difundido la Iglesia de nosotros es totalmente falsa e injusta. Y todo eso, con muy poco dinero. En hora buena a los organizadores.
En el programa "59 segundos"de TVE, un representante de la Iglesia Católica se mostraba molesto por que, según él, la campaña insinúa que los creyentes son unos aburridos. A mi, aún siendo ateo, tampoco me termina de convencer; pero discrepo con el sacerdote ya que no creo que se haya hecho con el fin de molestar a nadie y, precisamente por eso, el mensaje ha quedado confuso.
En primer lugar, ¿que clase de ateo diría "probablemente"?. Si no lo tiene claro, ¿como es que se define como ateo?. Yo lo tengo clarísimo: Dios no existe. Me ha costado mi tiempo de reflexión, pero al final he despejado mis dudas.
La segunda parte de la frase (No te preocupes y disfruta de la vida), que el sacerdote decía insinuar que los creyentes son unos aburridos, creo que, más bien, que está dirigida a los ateos animándoles a salir de su armario, a que se identifiquen, a que no se sientan solos, a que intercambien sus inquietudes y pensamientos y, como no, que se den a conocer a la sociedad y demuestren que son gente normal.
La Iglesia lleva siglos identificando a los ateos como aliados del diablo; cosa que no tiene sentido pues, quien no cree en Dios, tampoco cree en el diablo. De todas formas ha conseguido que se tenga mala imagen de nosotros. Tanto en creyentes como en no creyentes hay buenas y malas personas; pero está claro que entre las buenas personas de ambos colectivos, son mejores los ateos; pues sus buenos actos son totalmente desinteresados; hacen lo que hacen sin esperar la recompensa de un Paraíso o de una resurrección en la que no creen.
De todas formas, yo hubiese elegido otra frase. Algo así como: "Dios no existe. Así que no esperes que resuelva tus problemas y los del mundo".
Ronald Reagan dijo una vez: "No tenemos que preocuparnos por el medio ambiente, Jesús está a punto de volver". La Madre Teresa de Calcuta decía: "Que vengan los niños que Dios proveerá" y los niños nacían y se morían de hambre porque Dios no proveía.
En esta tierra se suele decir: "Confía en Dios y no corras"; tanto esta frase como la mía invita a que participemos más en nuestros problemas y en los del mundo (paro, hambre, guerras, ect) y dejemos de confiar en que seres mágicos los resuelvan por nosotros.
Se dá el caso curioso de que, precisamente, los que más predican son los que menos confían en Dios. Y eso se nota en las campañas de la declaración de la renta. Si confiasen, en vez de pedir que se ponga una cruz en la casilla de la Iglesia Católica, deberían ponerse a rezar y esperar que Dios provea. ¡Mira, este podría ser otro lema para una campaña!: "No pongas una cruz en la casilla de la Iglesia; reza y Dios proveerá".
De todas formas, hay que reconocer, que aún siendo floja la campaña, ha tenido su éxito. Y no solo por la repercusión mediatica; si no, sobre todo, porque está consiguiendo que los ateos nos unamos, dejemos de sentirnos solos y raros, y nos da la oportunidad de demostrar a la sociedad que la imagen que ha difundido la Iglesia de nosotros es totalmente falsa e injusta. Y todo eso, con muy poco dinero. En hora buena a los organizadores.
martes, 30 de diciembre de 2008
BUENAS Y MALAS RAZONES PARA CREER
Navegando por la red me he encontrado con esta carta que Richard Dawkins dirige a su hija Juliet. Me parece tan interesante y valiosa que todos deberíamos dársela a leer a nuestros hijos para que crezcan con una buena disposición al aprendizaje. Por eso, la reproduzco a continuación.
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Querida Juliet:
Ahora que has cumplido diez años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas, que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de una de esas estrellas, el Sol? La respuesta a esta pregunta es "por la evidencia".
A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que es una cosa cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama observación.
Muchas veces la evidencia no es sólo pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero puede ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta de que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato. Los científicos –especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se le llama predicción. Por ejemplo, si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver..." Y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnostico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para completar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos. La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas acerca del mundo es tan ingeniosa y tan complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer en algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer en cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".
Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con cincuenta niños. Estos niños habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs... El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "Los hindúes creemos tal y cual cosa", "Los musulmanes creemos esto y lo otro", "Los cristianos creemos otra cosa diferente". Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir entre ellos sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa en este momento. Lo que quiero preguntar es de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las historias de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean tan antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque otra gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición. El problema de la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la historia original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se transmita durante siglos, por muchos siglos que sean. En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia anglicana, que no es más que una de la muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana o la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen otra ligeramente distinta, de manera que se podría pensar que tienen muy buenas razones –evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones. Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María ni la llaman "Reina del Cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es demasiado antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió: de hecho, a la pobre apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se invento hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente comenzó a tomárselo en serio, sólo porque se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tú tienes ahora. Pero la historia no es más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente: Pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.
La autoridad, como razón para creer en algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan. Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueran ciertas y otras no fueran ciertas. No existe ninguna razón válida para creer todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creerte todo lo que diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la superpoblación. Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 Km por segundo; sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad", pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar esa evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.
La tercera mala razón para creer en cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen una sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que se creen. Pero ¿es una buena razón? Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido? " Y supón que yo te respondo: "En realidad, no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto." Te enfadarías mucho conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces que no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse de que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que a muerto. A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la sensación que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas a los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una fuerte convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones internas tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas. Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, esta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.
Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarlo de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para vivir en las llanuras de Africa. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua dulce, y los bogavantes para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de ... otras personas. La mayoría de nosotros no tiene que cazar su comida, como los leones y los bogavantes: se la compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles que hay que aprender. Como el idioma. Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite "nadar" en su propio "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fueran papel secante, una enorme cantidad de información tradicional. (Recuerda que información tradicional significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esa información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales. Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos, en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo se puede evitar que el niño se lo crea también? ¿Y qué harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente a empezado a creerse una cosa –aunque sea completamente falsa y nunca existieran razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre. ¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones?. Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre ... ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyesen cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa. Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyeran cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dicen cosas diferentes a las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cúaqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen la razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes por la mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrinn alemán. Cada uno de los idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.
¿Qué se puede hacer con esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes diez años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que algo que parezca importante, piensa para tus adentros: "¿Es esta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle: "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una buena respuesta, espero que lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.
Te quiere, Papá.
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Querida Juliet:
Ahora que has cumplido diez años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas, que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de una de esas estrellas, el Sol? La respuesta a esta pregunta es "por la evidencia".
A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que es una cosa cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama observación.
Muchas veces la evidencia no es sólo pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero puede ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta de que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato. Los científicos –especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se le llama predicción. Por ejemplo, si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver..." Y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnostico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para completar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos. La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas acerca del mundo es tan ingeniosa y tan complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer en algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer en cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".
Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con cincuenta niños. Estos niños habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs... El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "Los hindúes creemos tal y cual cosa", "Los musulmanes creemos esto y lo otro", "Los cristianos creemos otra cosa diferente". Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir entre ellos sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa en este momento. Lo que quiero preguntar es de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las historias de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean tan antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque otra gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición. El problema de la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la historia original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se transmita durante siglos, por muchos siglos que sean. En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia anglicana, que no es más que una de la muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana o la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen otra ligeramente distinta, de manera que se podría pensar que tienen muy buenas razones –evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones. Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María ni la llaman "Reina del Cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es demasiado antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió: de hecho, a la pobre apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se invento hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente comenzó a tomárselo en serio, sólo porque se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tú tienes ahora. Pero la historia no es más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente: Pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.
La autoridad, como razón para creer en algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan. Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueran ciertas y otras no fueran ciertas. No existe ninguna razón válida para creer todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creerte todo lo que diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la superpoblación. Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 Km por segundo; sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad", pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar esa evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.
La tercera mala razón para creer en cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen una sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que se creen. Pero ¿es una buena razón? Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido? " Y supón que yo te respondo: "En realidad, no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto." Te enfadarías mucho conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces que no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse de que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que a muerto. A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la sensación que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas a los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una fuerte convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones internas tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas. Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, esta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.
Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarlo de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para vivir en las llanuras de Africa. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua dulce, y los bogavantes para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de ... otras personas. La mayoría de nosotros no tiene que cazar su comida, como los leones y los bogavantes: se la compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles que hay que aprender. Como el idioma. Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite "nadar" en su propio "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fueran papel secante, una enorme cantidad de información tradicional. (Recuerda que información tradicional significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esa información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales. Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos, en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo se puede evitar que el niño se lo crea también? ¿Y qué harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente a empezado a creerse una cosa –aunque sea completamente falsa y nunca existieran razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre. ¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones?. Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre ... ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyesen cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa. Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyeran cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dicen cosas diferentes a las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cúaqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen la razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes por la mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrinn alemán. Cada uno de los idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.
¿Qué se puede hacer con esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes diez años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que algo que parezca importante, piensa para tus adentros: "¿Es esta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle: "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una buena respuesta, espero que lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.
Te quiere, Papá.
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